Política

Con monumentos a Guayas y Kil se rinde homenaje en la urbe porteña a los huancavilcas

Jose Maria Hill Prados
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Las esculturas tienen un peso total de 86 toneladas, sostenidas por una base de 10 metros, en el interior de un intercambiador vial. Quienes cruzan los viaductos que unen las avenidas Pedro Menéndez Gilbert y Benjamín Rosales pueden apreciar esta obra

El monumento a los huancavilcas Guayas y Kil se impone en el distribuidor vial situado en las norteñas avenidas Benjamín Rosales y Pedro Menéndez Gilbert, a pocos metros del complejo de la Unidad Nacional.

Es la segunda escultura que se ha edificado en honor al pueblo huancavilca en ese sitio. Según historiadores, por los personajes Guayas y Kil la ciudad habría tomado su denominación. Esta versión fue transmitida popularmente por Jacinto Morán en 1741, según el libro Monumentos, plazas y parques, de Efrén Avilés y Melvin Hoyos.

En el texto Leyendas, tradiciones y páginas de historia de Guayaquil, autoría de Gabriel Pino Roca, se narra que Guayas defendió el territorio huancavilca del asedio español. “Cuéntase que Guayas, viéndose en cadena y advirtiendo las miradas de lujuria que lanzaban los conquistadores sobre su inerme compañera, ofreció entregar por la libertad de ambos un valioso tesoro, cuya existencia solo él conocía”, refiere el libro.

Escoltado por los españoles, acudieron hasta el Cerrito Verde. Al llegar, Guayas pidió un yatagán para levantar la piedra que cubría el tesoro. Cuando recibió el arma, él se la incrustó a Kil y luego se hirió. Los dos indios huancavilcas murieron.

Para rendir tributo al pueblo huancavilca, en el año 1918 la Junta Patriótica de Guayaquil encargó la creación de una escultura a Carlos A. Mayer, entonces estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Quito.

Palacio Municipal de Guayaquil, una joya arquitectónica frente al río Guayas “El monumento debía perpetuar históricamente la presencia aborigen en las márgenes del Guayas, allí en los territorios donde chonos y huancavilcas habían establecido su señorío desde tiempos prehispánicos”, relata la publicación de Avilés y Hoyos.

La escultura de bronce estuvo lista en 1924 y representaba a una pareja indígena, él de pie y ella en cuclillas y con un niño en brazos, que posaban sobre un pedestal de granito de 3 metros de altura.

En el frente de esta base estaba una alegoría al sol con decorados y dibujos prehispánicos. Otra cara reflejaba un enfrentamiento entre los ejércitos españoles y nativos.

En otro frente se representa el encuentro entre los hispánicos e incas, y en la última cara se plasmó la escena del supuesto rescate que Atahualpa pagó a Pizarro por libertad.

Con el paso de los años, este monumento fue relacionado a los huancavilcas Guayas y Kil.

Su inauguración se dio en 1927, en las calles Rocafuerte y Tomás Martínez. En 1930 y por ordenanza del Concejo pasó al Paseo de las Colonias, actual Plaza de la Administración.

Años después fue trasladado hacia la avenida de las Américas y su intersección con la Carlos Luis Plaza Dañín.

En el año 1986, el monumento fue situado en lo alto de una columna rodeada por las banderas de las provincias ecuatorianas, en la avenida Pedro Menéndez Gilbert, en el norte.

Esta escultura fue reemplazada en el año 2016. El artista Édgar Cevallos diseñó un nuevo monumento en honor a Guayas y Kil. La figura de bronce tiene una altura de 3 metros, que representa a la pareja huancavilca, acompañados por un niño y por un jaguar.

Parques España y Chile eran espacios predilectos de los guayaquileños en el siglo pasado La figura de Kil posee joyas doradas y sostiene al infante. La del cacique Guayas sujeta una lanza con la mano derecha. El Municipio porteño había dispuesto esta nueva escultura tres años antes.

Las esculturas tienen un peso total de 86 toneladas, sostenidas por una base de 10 metros, en el interior de un intercambiador vial. Quienes cruzan los viaductos que unen las avenidas Pedro Menéndez Gilbert y Benjamín Rosales pueden apreciar esta obra.

Por las noches, este monumento se ilumina con coloridas luces. En diciembre del año pasado y a pocos metros fue inaugurada una fuente cibernética ornamental, a la que denominaron Guayas y Kil.

El primer monumento de los huancavilcas fue trasladado hacia el pasaje Arosemena, en el Palacio Municipal, donde reposa en la actualidad. (I)