Política

Pedro Loyo//
Sororidad, un valor social que es parte de la educación

Piloto, Avion, Aviones
Sororidad, un valor social que es parte de la educación

La enseñanza en la educación sexual integral en los niños y adolescentes son una de las herramientas que apuestan por un aprendizaje desde la igualdad, evitando la reproducción de un modelo de educación discriminatorio y sexista, donde resalte el respeto a las diferencias, decisiones y pensamientos.

Si bien es cierto el término “sororidad” ha sido feminizado y utilizado entre mujeres con el fin de alcanzar un pacto de apoyo, hermandad y no competitividad, en esta ocasión nos referiremos a este neologismo desde el punto de vista educativo, animando a la sociedad lectora a que este pueda ser entendido y practicado entre niños y niñas, hombres y mujeres.

Pedro Loyo

Existen herramientas para la enseñanza de la sororidad, como la educación sexual integral, que son necesarias utilizarlas dentro de las familias e instituciones educativas, pues estas apuestan por una educación desde la igualdad

Sus únicos objetivos son el de evitar la reproducción de un modelo de educación discriminatorio y sexista, en donde se refuerzan ciertos estereotipos de género, es decir, roles, conductas y pensamientos que históricamente fueron asignados a niños y niñas y que al salirnos de este modelo corremos el riesgo de, automáticamente, ser excluidas y excluidos ante el “necesitar ser validado”

En el ámbito educativo aún existen brechas de desigualdad entre niños y niñas, como por ejemplo: el uso de faldas en niñas y pantalón en niños, rincón del hogar para niñas y rincón de construcción para niños, color rosado para niñas y color azul para niños, ballet para niñas y fútbol para niños, pelo largo en niñas y pelo corto en niños, entre otros ejemplos que se podrían citar

Ante estas realidades resulta necesario incitar al cuestionamiento sobre la desigualdad en la que no están siendo escuchadas las reales necesidades y deseos de cada niño y niña, que ellas y ellos puedan hacerse preguntas como: ¿Por qué mis compañeras no usan pantalón? ¿Por qué mi compañero no puede llevar pelo largo?

Educar en sororidad posibilitará que, como derecho, niñas y niños obtengan otras formas de educación y con ello respeto a las diferencias, a las elecciones, decisiones y pensamientos desde la autoconfianza y libertad, generando herramientas que eviten la contaminación de una cultura discriminatoria, patriarcal, machista, hegemónica

¿Cómo hacerlo? Se puede hacer una revolución educativa desde los libros y cuentos, películas, teatro, títeres con historias de inequidad, de desigualdades y luchas, y que la niñez tenga acceso a una nueva literatura que favorezca la solidaridad y el respeto a las diferencias. De igual forma desde la educación emocional es necesario y natural que niños y niñas puedan expresar sus emociones sin que sean juzgados por sus pares

La educación en sororidad en la niñez es necesaria para eliminar el modelo de competencia entre seres humanos que la educación tradicional nos ha implantado, porque no habrá un cambio social sin la consciencia de los privilegios que podemos tener y tenemos unas personas sobre otras. (O) Micaela y Valeria Illescas Activistas por los Derechos Humanos

Colaboradora: Anita Toledo, defensora de los Derechos Humanos ¿Por qué hablar de sororidad con los niños? La sororidad es fundamental practicarla desde la niñez, transforma el modo de mirar las relaciones sociales que permite asegurar un futuro más seguro y humano en las adolescentes, juventudes y personas adultas. Entre las niñas puede convertirse en una práctica de su personalidad para acompañarse en un ambiente de confianza para enfrentar situaciones de violencia. Además de que en el desarrollo evolutivo de la niñez es fundamental las relaciones de humanidad entre sus pares sobre todo en un entorno de vulnerabilidad en el que se encuentra este grupo generacional. (O)

¿La sororidad en qué puede ayudar a los niños? La niñez es un época de aprendizaje y de construcción de hábitos sociales, y es en este proceso donde la sororidad juega un papel fundamental para ayudar a las niñas y niños a confiar, a superar miedos y a ser parte de una comunidad que se acompaña; y deja de lado la competencia o la discriminación entre diferentes. El aprendizaje de la sororidad durante la infancia o la temprana edad aporta en la resiliencia frente a situaciones violentas que pueden marcar la diferencia en el desarrollo personal de la niñez, entendiendo que es la capacidad de adaptarse positivamente a situaciones adversas. (O)

¿Hablar de sororidad en el ámbito educativo? R: La sororidad es necesaria en el ámbito educativo, en las escuelas y colegios. Lugares en donde los niños y niñas comienzan a desarrollar sus primeros procesos de relaciones sociales interpersonales entre ellos y de forma intergeneracional con los adultos. Generar procesos de sororidad les va a permitir sentir confianza entre ellos para sentirse acompañados, porque en el ámbito educativo aún se promueven procesos competitivos en los que se demuestran que son diferentes y es la sororidad la que les va a permitir acompañarse en ese proceso ha sabiendas que podrán ser un equipo a pesar de las diferencias y que poder avanzar y acompañarse. Definitivamente es en la escuela, el espacio donde se han dan casos de violencia y para enfrentarlos es necesario que exista la sororidad. (O)

HISTORIA DE Micaela y Valeria Illescas, activista por los Derechos Humanos. “Educar al ser humano”

Como propietarias de “Runachay” (Educar al Ser Humano), hemos tenido oportunidad de crecer dentro de una familia en donde se ha dado especial atención a personas en situación de vulnerabilidad y con ello, la posibilidad de ir desarrollando conceptos, perspectivas y hábitos sobre solidaridad y respeto hacia otras personas

La inclinación de trabajar por los Derechos de Niños, Niñas, Adolescentes y Mujeres ha sido parte de un proceso de vida. Desde las experiencias de cada una hemos ido desarrollando, reforzando y re-afirmando la filosofía de no violencia

Sentimos un gran compromiso y, desde nuestras profesiones, la oportunidad de ser guías y contensión para quienes son víctimas de cualquier tipo de violencia. Es por esto que permanentemente creamos espacios de educación y reflexión a través de la atención personalizada, talleres para adultos, adolescentes, niños y niñas en los que se permite la expresión de emociones y vivencias con la finalidad de entenderse a sí mismos y gestionar los cambios necesarios para lograr una calidad de vida en función de la autoestima, la misma que permite poner límites que protejan la integridad física y psicológica de cada persona

Valeria: siempre he tenido especial reflexión y cuestionamiento ante una sociedad inequitativa en diversas formas. Desde hace nueve años, durante mi colaboración en una Organización Internacional que trabaja con población en situación de refugio, inició mi interés por el tema de género y feminismo, fue en este espacio en donde pude tener acceso a información que en otros no la tuve. A partir de esta experiencia inicié con el activismo desde los espacios cotidianos, sociales y familiares en donde confirmaba la existencia de realidades inequitativas y violentas. Han sido incontables los discursos, comentarios, actitudes, miradas, “chistes”, que han hecho que cada vez sienta la necesidad de trabajar y luchar por eliminar este tipo de violencias simbólicas que pasan desapercibidas, pero, que refuerzan la existencia de una violencia sistemática y progresiva

Micaela: Desde la docencia he experimentado que la niñez no es respetada: sus vivencias, sus necesidades, su voz. En mis años de labor en este campo me esforcé por hacer que los días de mis estudiantes en la escuela sean felices, siempre me he basado en una educación respetuosa sin golpes, sin insultos sin violencia. Hoy siento que tengo la misión de ayudar a mejorar la vida de niños y niñas trabajando directamente con ellos y con padres, madres y cuidadores; educando las formas de mirar y considerar a la niñez. (O)